8.1. Descripción de la actividad

Durante esta jornada he acompañado a M en todas las rutinas hasta la hora de dormir. Al verme, salta y aletea y viene a cogerse de mi mano. Hemos buscado la mochila porque siempre la deja en el suelo en esa sala previa a subir al aula; le he dicho que cogiese su mochila y la ha cogido. Hemos subido al aula con sus compañeros. Ha dejado correctamente la chaqueta en su cajón, la agenda en su lugar y el agua también, pero se lo he repetido dos veces. Daba saltos y hacía aleteos, que interpreto como contento en ese momento; también sonríe.

De seguida se va a las tizas y me pide «pintar». Le digo: «esperem un momentet perquè hem d’obrir les finestres i escoltar a veure què ens diu la professora Mercè». Le pido que espere y lo hace. Le digo que debemos prestar atención a la profesora Mercè y lo hace, sin dejar de saltar. Abrimos las ventanas y él participa dando saltos y diciendo correctamente del 1 al 6 antes incluso de que la profesora pregunte qué número de ventana toca abrir.

Después hemos hecho el círculo para decir «bon dia». Se ha querido sentar delante de mí. Le copiaba delante de su cara los gestos que indicaba la profesora escuchando la canción. Él sigue el ritmo balanceándose ligeramente de un lado a otro; por lo demás, observa atentamente. Casi al terminar se levanta y voy a buscarle; consigo que vuelva a prestar atención, aunque sin sentarse. Continuamos con las siguientes rutinas musicales e interactúa igual.

En el momento de juego libre o racons, decido salir al espacio de la biblioteca porque su nivel de activación era elevado. La idea es romper ese estado. En la biblioteca hacemos dibujos, que le encantan porque casi todos los escoge él. Yo voy introduciendo nuevas palabras y él repite algunas en el mismo momento y, si no, las repite en diferido (ecolalias).

Para anticipar el momento de la comida, dibujamos la mesa. M bien sentado y contento porque va a comer. Dibujamos su plato, su cuchara, su tenedor y su vaso de agua. Dibujamos los mismos utensilios de otro compañero de mesa y le indico que esos utensilios no son de M. Presta mucha atención. En ese momento le canto estas instrucciones; le gusta escucharlo, lo está aprendiendo y pide que se lo cante. Él interrumpe menos que ayer y canta «la lluna, la pruna».

Volvemos al aula, jugamos un poco con las bolas de colores y desayunamos: hoy manzana y zumo. La manzana, cuando la termina, no la quiere soltar y, como después del desayuno salimos al patio, le digo que hasta que no la tire a la basura porque ya ha acabado de comer la manzana de M, no salimos. Se va corriendo para que no se la quite. Finalmente se enfada conmigo y coge una rabieta porque se la quito y la tiro a la basura.

Salimos al patio. Se nota que está enfadado conmigo porque no me dejaba ponerle la chaqueta; al final la profesora me ayuda y salimos al patio. Jugamos a carreras, subimos a unos neumáticos de colores y dibujamos allí. Se acercan compañeros de clase (S, A y P) y turnamos los lápices, también los intercambiamos; M participa una vez en estos momentos. Su compañero A le abraza y él está muy receptivo; juegan juntos, corren juntos y entran a leer el alfabeto, que a M le gusta leerlo. Aprovecho para decir los sonidos de las letras. M se sabe todas las letras del alfabeto. La M de su nombre y la F (porque “me gusta” a mí) las marco yo con más énfasis, no son de su elección. Le pregunto si sabe qué letra es la que me gusta a mí y me contesta la F; su memoria es buena.

Luego nos acercamos a unas escaleras donde tocaba el sol. M está resfriado y allí se quita los zapatos. En las escaleras él me incita a cantar. Cantamos su canción y la que me he creado para anticipar cómo debe comportarse en la comida.

Vamos a asearnos y prepararnos para comer. En distintos momentos he aprovechado para preguntarle si quería ir al baño y la respuesta sigue siendo un no rotundo y seco. Se pone en fila para ir al comedor, sale de la fila, le digo que vuelva y vuelve. Le voy diciendo «poco a poco, poco a poco» y parece que baja un poco el ritmo. Llega a la mesa, no coge nada. Le pido que se siente y se sienta. Cuando va a coger el cubierto, su compañero nos recuerda que primero hay que bendecir la mesa y dar gracias. Le pongo las manos en señal de rezo; no ofrece resistencia.

El menú de hoy era: arroz con tomate, hamburguesa con un pedazo de pan con tomate y de postre macedonia. Empieza a pinchar en el plato más lejano, el segundo con la hamburguesa. Entonces le digo que un momento, que movemos los platos si el orden de comerlo que él prefiere es ese. No ofrece resistencia. Le digo que pinche cada pedazo individualmente y me obedece a la segunda repetición. Después de comer la hamburguesa, pongo el plato de arroz delante y empieza a llenar la cuchara con mucho arroz. Le digo «poquito a poco» y me obedece. En último lugar la macedonia; esta ha sido más difícil, porque era muy suave. Algunas las ha cogido con la mano y yo le he ayudado a pinchar. Quería repetir, pero no le ha quitado a ningún compañero su plato. Le he dicho que si quiere más hay que pedirlo a la señora de la cocina. Nos levantamos, nos acercamos a la auxiliar de comedor, le digo que M quiere más fruta y nos dice que nos la preparará. Le digo a M que vamos a esperar a que traiga la fruta y volvemos a la mesa hasta que le traen la segunda ración de fruta.

Siguiendo la rutina que hemos establecido, al acabar de comer nos vamos al dormitorio para ir preparando la mente y el cuerpo para dormir.Hoy hemos cambiado de sala; ha sido en el gimnasio, un lugar más cálido que la sala anterior. Allí ha visto unos aros de colores y me pedía el naranja, que no formaba parte de la rutina para dormir; tras pedírmelo de nuevo, le he dicho que no era de M y ha aceptado la negativa. Su nivel de activación era elevado. Finalmente encontramos su cama, pero ha sido complicado que se estirase. Había mucho ruido, la luz encendida. Me he marchado antes de que se durmiese, pero ya empezaba a relajarse después de casi 20 minutos. Ha habido un momento en que me ha levantado la mano para pegarme y lo he detenido. También me ha querido estirar las gafas; posiblemente ha tomado conciencia del uso de gafas, ya que intentó estirármelas

8.2. Objetivos de esta fase

  • Acompañar a M en todas las rutinas del día, respetando los tiempos del aula y del centro.

  • Reforzar la anticipación mediante consignas verbales, dibujo y canción.

  • Favorecer el seguimiento de instrucciones básicas en la entrada, en el aula, en el patio y en el comedor.

  • Ayudar a regular su nivel de activación en momentos de mayor excitación.

  • Potenciar la comunicación y la ampliación de vocabulario a través del dibujo y la repetición verbal.

  • Fomentar el respeto de turnos, materiales y normas básicas de convivencia.

  • Acompañar en el desarrollo de mayor autonomía durante la comida.

  • Facilitar la transición hacia el descanso mediante rutinas de anticipación.

8.3. Reflexión personal basada teóricamente

A lo largo de la jornada se observa que M necesita una estructura clara, constante y predecible para poder organizar su conducta. La anticipación mediante el dibujo y la canción le proporciona seguridad y le ayuda a comprender qué va a ocurrir a continuación. La repetición de consignas cortas y concretas le permite ir interiorizando poco a poco las normas y los pasos de cada rutina.

La salida a la biblioteca en el momento de mayor excitación ha funcionado como un cambio de contexto que le ha permitido disminuir la sobreestimulación y centrarse en una actividad más tranquila y estructurada. Las ecolalias que aparecen cuando se le introducen nuevas palabras indican una forma de procesamiento del lenguaje que, en algunos momentos, se conecta con la situación que está viviendo.

En el ámbito social se observan pequeños avances, especialmente en la interacción con su compañero A, mostrándose receptivo al contacto y al juego compartido. Sin embargo, ante la frustración (como el momento de la manzana) sigue necesitando un acompañamiento cercano para poder regular su emoción.

En el comedor, respetar su preferencia en el orden de los platos ha favorecido que se mantenga colaborador y que acepte las indicaciones sin mostrar oposición significativa. Esto confirma la importancia de ofrecer pequeños márgenes de decisión dentro de una estructura clara.

Durante el tiempo de descanso, las condiciones del entorno (ruido, luz, cambio de sala) dificultan su relajación, aunque se observa que, con el paso del tiempo y la presencia cercana, empieza a regularse.

Las estrategias utilizadas durante la intervención, como el apoyo musical, el uso del dibujo y la anticipación de rutinas, se relacionan con principios del Early Start Denver Model (Rogers & Dawson, 2010), que promueve el aprendizaje en contextos naturales y a partir de la motivación del niño con TEA. Estas prácticas también se alinean con las recomendaciones generales de GuíaSalud (s. f.), que insisten en la necesidad de una intervención individualizada y ajustada a su entorno cotidiano.

8.4. Evidencias

  • Dice correctamente del 1 al 6 durante la apertura de las ventanas.

  • Espera cuando se le indica y presta atención a la profesora, aunque mantiene saltos y aleteos.

  • Sigue el ritmo de las canciones y copia gestos.

  • Escoge dibujos y repite palabras tanto en el momento como en diferido (ecolalias).

  • Durante la actividad de dibujo, M traza líneas rectas; introduzco los términos ‘vertical’ y ‘horizontal’, los repite y presta atención a la orientación de las líneas.

  • Reconoce sus utensilios y discrimina los de otro compañero.

  • Canta «la lluna, la pruna».

  • Se sabe todas las letras del alfabeto. El énfasis en la M y en la F es introducido por mí.

  • Participa en un intercambio básico de material con compañeros.

  • Acepta el abrazo de su compañero A.

  • No quita comida a otros compañeros, a pesar de querer repetir.

  • Muestra una mayor coherencia en el seguimiento de la rutina del comedor.

  • Comienza a relajarse en el dormitorio tras aproximadamente 20 minutos.

Cambio explícito introducido en la intervención

  • Salida a la biblioteca durante el juego libre para reducir el nivel de excitación.

  • Uso continuado de dibujos y canciones para anticipar el momento de la comida.

  • Adaptación del orden de los platos según su preferencia.

  • Insistencia en la consigna «poco a poco» para regular su ritmo.

8.5. Evaluación de la intervención

La intervención ha sido en general positiva. M ha conseguido seguir mejor las rutinas y aceptar las indicaciones con menor resistencia que en días anteriores. Aunque todavía aparecen momentos de rabieta y desregulación, se observa una mejora progresiva en su capacidad para reconducirse con ayuda. El acompañamiento cercano, la anticipación y la repetición de consignas se muestran como estrategias efectivas para él.

8.6. Observaciones personales

La canción y el dibujo continúan siendo los recursos que mejor captan su atención. La repetición constante de las consignas es necesaria para que pueda seguirlas. El vínculo que se está creando permite mayor acompañamiento, pero también pone a prueba los límites. Las condiciones del entorno influyen mucho en su nivel de activación y en su capacidad para relajarse. Hoy, en general, se ha comportado notablemente mejor que otros días. La sesión finaliza con la aceptación de límites en el dormitorio/gimnasio y muestra cómo la consolidación de rutinas continúa, facilitando la transición a la siguiente fase.

Referencias en APA

Rogers, S. J., & Dawson, G. (2010). Early Start Denver Model for young children with autism: Promoting language, learning, and engagement. New York, NY: Guilford Press.

TEA Educa. (s.f.). Intervención educativa y terapéutica en TEA. Recuperado de https://teaeduca.cat/es/

GuíaSalud. (s.f.). Guía de Práctica Clínica para la Atención del Trastorno del Espectro Autista en la Infancia en Atención Primaria. Recuperado de https://portal.guiasalud.es/gpc/trastorno-espectro-autista-infancia-atencion-primaria/